¿SALIR O QUEDARSE EN EL CLOSET?

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En mi caso particular fue muy difícil de aceptar,  lo negué hasta el último momento y lloraba temblando bajo la ducha o en mi habitación después  de algún encuentro cercano o una masturbación con imágenes masculinas.

En mi cabeza rondaba la idea de un infierno calcinante o de que Dios me había logrado ver desde su ubicuidad transgresora de muros y cráneos, también tenía “claro” que el deber de todo ser humano era formar una familia, casarse, tener hijos e ir a la iglesia los domingos, celebrar la navidad y trabajar por una pensión digna y la aceptación de la sociedad que me dictaba la forma en que debía comportarme.

Lo hizo mucho más difícil el hecho de que no había un modelo homosexual digno de seguir en ninguno de los medios posibles de obtener información ( Ricky Martin aun no salía del Clóset ), en los pocos programas de televisión donde se tocaba el tema, se podía ver al peluquero amanerado, ( Y no quería ser peluquero porque siempre me dijeron que debía querer ser bombero, policía o médico ) a la loca divertida que hacía reír a todo el mundo con sus ocurrencias y colorida forma de vestir o a un pobre chico al borde del suicidio sufriendo de bullying, criticas y golpizas por parte de sus compañeros homofóbicos y No! No quería nada de eso para mí.

¿Qué dirán mis padres? ¿Qué vergüenza sufrirá la familia? ¿Nuestro sacerdote no nos dejará volver a entrar a misa? De ese tamaño eran las cucarachas que me habían metido en la cabeza desde niño, estereotipos y prejuicios que sólo sirvieron para reprimir tanto mis preferencias sexuales al punto de amordazarme hasta explotar un día en mil multicolores trozos convirtiéndome en un bloguero gay y un defensor-crítico de nuestras causas.

Hoy, cuando se han abierto miles de armarios y hay un poco de tolerancia con respecto a estos temas rosa, corremos peligro de regresar a las cavernas, surgen nuevos retos no por ganar terreno en la lucha de los derechos de nuestra comunidad, si no por mantenerlos, porque la peligrosa unión entre la religión y la política buscan cercenar libertades.

Salir del clóset es una opción, también puedes decidir no hacerlo y la sociedad aunque sepa de tu secreto a voces, casi siempre te lo agradecerá, prefieren a un gay enclosado con una familia infeliz y corbata de ejecutivo que a una persona feliz, que no engañe y que no le haga perder el tiempo de una mujer incauta o ciega voluntaria.

Lo que la sociedad no perdona es que tengas el valor de reconocerte diferente y al final sólo tienes esos dos caminos: Encerrarte en una burbuja heterosexual y una vida infeliz para ti y para los tuyos o ser feliz y libre (Anónimo o confeso, promiscuo o monógamo, de bares o de casa). Puedes pintar tu clóset del color que prefieras y el mundo te lo agradecerá porque hacen falta más personas felices y menos hipócritas de armario.

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2 comentarios en “¿SALIR O QUEDARSE EN EL CLOSET?

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