LA MUJER QUE LLEVAMOS DENTRO.

24917-file_aCuando empecé a tener curiosidad sobre la conducta homosexual sin herramientas informáticas de hoy en día , me dirigí a una biblioteca del centro amurallado de Cartagena de Indias y en vez sentarme a leer poesía – como acostumbraba –  tomé algunos libros de sexualidad,  no sin antes percatarme que nadie viera los títulos elegidos, procuré ubicarme en la mesa más alejada de miradas acusadoras y empecé a leer algo llamado La Bipolaridad de los Cuerpos.

He intentado sin éxito encontrar dicho artículo, pero recuerdo que decía que todos somos al mismo tiempo masculinos y femeninos, tanto hombres como mujeres, y que de acuerdo a nuestras experiencias decidimos qué lado dejamos en segundo plano, aunque creería que la mejor opción sería un equilibrio entre el hombre y la mujer que llevamos dentro.

También decía que un hombre jamás sabría con certeza qué sensación siente una mujer en el orgasmo y viceversa, dando lugar a una contundente sentencia que me resultó un descubrimiento fenomenal “Un hombre satisfaría  mejor a otro  hombre porque tiene conocimiento exacto de sus sensaciones orgásmicas, igualmente una mujer a otra.”

Me maravillé ante aquella idea, aunque hoy pienso que conocer al otro (o a la otra) depende de la comunicación, sobretodo que hablemos de nuestra sexualidad, sensaciones y preferencias sin tapujos, para que nos sintamos a gusto no debemos guardarnos nada al momento de tener sexo.

Hablaba del artículo en cuestión porque si tuviéramos a nuestro macho y hembra interiores en equilibrio se acabarían las desigualdades, las mujeres podrían disfrutar del sexo sin las limitaciones que impone el machismo y nadie las llamaría “perras”; los hombres heterosexuales podrían ir en parejas al baño sin que susurren a sus espaldas etiquetas incómodas, no habría violencia de género, ni del uno ni del otro, mucho menos homofobia y lo mejor de todo no habría discriminación , no existiría el aclamado Día de la Mujer o el ignorado Día del Hombre, si no el Día Del Ser Humano.

Creo que es posible amarnos sin puñales, nunca he podido comprender por qué la gente está tan interesada en lo que pasa en la cama de los demás, como si fuera de estricto cumplimiento un dogma de heterosexualidad o hubiera un manual incuestionable de cómo debemos hacerlo. Creo que estamos mal acostumbrados al amarillismo, a los cuentos de sábanas ajenas; a que la vagina, el pene y el ano den de qué hablar y dejamos de lado que los sentimientos no tienen género, que todos somos hombre y mujer a la vez, que los genitales y su uso son propiedad de cada quien y que no mejor manera de vivir que aceptándonos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s